Torre de Kioto, junto a la estación de tren.

Del 10 al 15 de octubre de 2016.

Cuando visitamos la Gran Muralla China conocimos a una mujer japonesa que nos dijo: Kyoto os va a encantar, en todos los sentidos. Y tenía toda la razón. Teníamos pensado quedarnos 3 noches y al final fueron 5. Y aun así, nos hubiéramos quedado más, muchos más.

Para llegar hasta Kioto desde Tokio (parece un juego de palabras jajajajaja) activamos el Japan Rail Pass, con una duración de 7 días. Cogimos el Shinkansen, el tren bala que se desplaza a 300km/h. Hicimos los 460 km (algo así como ir de Madrid a Donosti) en 2 horas y 20 minutos.

Shinkansen, el tren bala.

Esta preciosa y fascinante ciudad debe su importancia histórica al hecho de que entre los años 794 y 1868 constituyó la capital de Japón. Al contrario que las grandes y principales ciudades niponas, durante la Segunda guerra mundial Kioto no fue bombardeada debido a su gran patrimonio cultural y su importante legado histórico. Y aunque originalmente iba a ser un objetivo de las bombas atómicas, el plan fue cancelado por el Secretario de Guerra estadounidense, Henry L. Stimson, que quería salvar este centro cultural que ya había conocido durante su luna de miel y, más tarde, durante varias visitas diplomáticas.

Por esta razón, a día de hoy sigue constituyendo una de las importantes urbes japonesas, con un rico patrimonio histórico, artístico y arquitectónico.

Nos alojamos en un AirBnB, como durante toda nuestra estancia en Japón, por los precios y porque los alojamientos son de calidad, limpios y ordenados… aunque chiquitines, todo hay que decirlo. Estábamos en una zona de estudiantes, con mucha juventud y restaurantes a buen precio.

Nuestro AirBnB en Kioto

Aquí celebramos el cumpleaños de Kayleigh, 10 años, en un parque de Ninjas y Samurais que se encuentra a las afueras de Kioto: TOEI STUDIO. Un bonito días dedicado exclusivamente a los peques, que ya tocaba.

Toei Studios. Al loro con la expresión de sus caras.

No hay truco, es que tienen sangre vasca… aunque no del mismo Bilbao.

Samurais y Shogunes en Toei Studios. Actores… claro.

En estos 5 días que pasamos en Kioto nos dio tiempo a ver mucho de lo que ofrece esta ciudad: sus templos budistas y sintoístas, jardines de ensueño y barrios sumamente atractivos, todo ello adornado con la amabilidad y la siempre atenta mirada de esta maravillosa gente.

Visitas en Kioto

Templo “Fushimi Inari Taisha”, donde los cientos de tooris (puertas de entrada) de color naranja decoran todo el recorrido. Se sitúa en lo alto de una colina y además de la visita cultural harás un poco de trekking. La mayoría de las puertas han sido donadas por empresarios que las construyen para tener suerte en sus negocios. Como os podéis imaginar, algunos al tuvieron y otros no jejejeje.

Fushimi Inari Taisha. Y venga de Toriis…

 

El barrio de GION es el barrio de las geishas, las mujeres de acompañamiento y entretenimiento con un largo pasado histórico en el imperio japonés. Al contrario de lo que piensa mucha gente, no se trata de prostitutas, ni mucho menos, sino mujeres con un alto nivel cultural y habilidades para la danza y el canto, que eran contratadas por la gente pudiente para su entretenimiento y aprendizaje. Hoy día son, sobre todo, bailarinas que actúan en el teatro. No es fácil verlas, pues rehúyen de las cámaras y los turistas. Tuvimos la suerte de ver llegar a una de ellas cuando se acercaba hasta el teatro para su actuación nocturna.

Higashiyama, templo sintoísta desde el que se puede contemplar una fastuosa puesta de sol. Muy recomendable.

Higashiyama, de nuestros templos favoritos.

 

Paseo por la calle Kawaramachi, zona de shopping en el centro de Kioto, y por las calles de Kyamachi y Pontocho, zona de ambiente nocturno y muchos locales para comer, por cierto decorados con mucho encanto. Calles estrechitas junto al río.

Paseando por la zona antigua de Kyoto.

Parque Arashiyama: Un precioso bosque de bambú y un templo Zen con jardines de ensueño. Super-bonito. Un imprescindible de Kioto.

Selfie el bosque de bambú. Chulísimo.

Ayyyy que guapos los niños!!!!!!! (un kleenex para las babitas).

Pabellón de plata.

Pabellones de Oro y Plata. Contruídos en oro y plata respectivamente por antiguos emperadores, y decorados con jardines donde abunda el musgo y los árboles. Recomendamos regresar al centro de Kioto dando un paseo por el “Camino de los Filósofos”, una senda junto al río, donde los filósofos no paraban de filosofar jejejejeje. Paz y quietud, y buena ocasión para explicarle a los peques de qué va eso de la filosofía.

Aquí confluyen paisaje precioso y fotógrafa super-pro.

Camino de los filósofos

Alojarse en Kioto

La mejor alternativa es el AirBnB, buenos precios, alojamientos limpios y con todo lo necesario. Pequeñicos pero suficiente, pues el día lo pasamos fuera de casa, sólo los utilizamos para dormir y cocinar alguna que otra cena. Los anfitriones son lo mejor de lo mejor, siempre atentos para echarte una mano en lo que necesites.

Con nuestra anfitriona

Comer en Kioto

Una mezcla entre restaurante y supermercado puede ser buena alternativa para ahorrar.

Manjar de cebada, presente en todas las culturas.

Comida comprada en el súper y a comer al parque.

Moverse por Kioto

 

Usamos tanto el metro como el bus de línea, con mucha frecuencia y puntualidad.

Los niños y niñas viajan solos en metro desde bien pequeños.

Para ver más fotos de Kioto, puedes visitar nuestro Google Fotos.

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